viernes, 8 de julio de 2011

SEIS 6 VI

 
Sus alas níveas quebrarán las ardientes sombras de aquellos que se libraron a la devastación de la bondad y la violación de la pureza. Sus almas incendiadas serán extinguidas por la saeta argentina creada a partir de las alas de los oscuros. Luz, 14 12 14, fuego, azufre.


CAPITULO 1

LLAMA ENTRE LLUVIA

Gente, ruido, rumores, silencio.
- ¿Nathan Elvans Ehel?
- ¡Si, presente, estoy aquí!
Estoy harto de tener que calentar esta silla, no soporto más este infame colegio inundado de clases sociales distinguidas, emulando la antigua sociedad feudal. Los más populares actúan cual rey, riéndose de los bufones de la corte los cuales solo buscan un lugar donde lograr sobrevivir. Me siento como una llama bajo la lluvia torrencial de verano. Soy distinto a la masa social y eso no les gusta.
Un papel se estampa contra mi pupitre. Mierda. El examen de matemáticas. Sudores inundan mi extensa frente, empiezo a pedir ayuda celestial, a medida que subo la mirada los temblores aumentan. Oigo las celebraciones de mis “queridos” compañeros al saber sus resultados. Mis sensaciones no son las mismas al ver como aquel bolígrafo sanguinario había tatuado en el papel un cuarenta ruborizado.
-¡El inútil de Nath otra vez suspendiendo!
Cada palabra que sale de la boca del incrédulo de Gábriel, hace que mi cerebro se llene de llamas de odio. Mi dedo corazón ,separado de los demás, es mi única respuesta.

-Gábriel Phel, Siento puro odio hacia él, su soberbia y su avaricia hacen de él un personaje despreciable. No tiene amigos, solo restan a su lado por miedo, un miedo que jamás ha existido en mi.-

La profesora sigue con la clase. La nota y la presencia de individuos como él hacen que el aburrimiento se vuelva saciedad.
Timbre. Hora de salir. Aire puro. Libertad.
Siento como si dos agujas gélidas atraviesan mis ojos, la mirada de René congela mis sentidos.

-René Suvos. Distinta a los demás. Siempre está sola. Su penetrante mirada azulina hace que mi cuerpo no responda. No he hablado nunca con ella. La quiero.-

Cierro los ojos y giro la cabeza para liberarme de aquellos iris añil que me atrapan en un mar de confusiones e indecisiones.

Mis manos empiezan a subir de temperatura y a cada latido mi cuerpo tiembla. Nervios. Presentimiento. Cielo oscuro. Luna roja.