martes, 31 de mayo de 2011

Cielo rojo


El ambiente humedecía a medida que la noche cubría el cielo con su lóbrego manto, el crujido de la pala metálica al acariciar la tierra eclipsaba cualquier sonido. Allí estaba Ottis toole, con otro de sus cadáveres. Esta vez era el cuerpo de una chica con gran parte de la faz quemada y rozaduras de cuerda alrededor del cuello, posiblemente producidas por un ahorcamiento.
El asesino depositó el sujeto sin recato en un hoyo suficientemente profundo para que la fauna no desenterrara los restos mortales de su víctima. Ottis era un ser despreciable, arrogante y solitario pero a la vez tenaz y perspicaz en el momento de desarrollar sus crímenes.
Un rayo solar rompía la noche y dejaba paso al crepúsculo. Había estado toda la noche cavando y revisando cada detalle, para que a ese puzzle llamado homicidio no le faltara ni una sola pieza.

Ottis toole no era un simple asesino, sus ganas de derramar sangre eran insaciables, su obsesión por la matanza, inagotable. Todo empezó en su catorceavo cumpleaños cuando por primera vez escucho el canto de la muerte, una sonata con un leve crescendo que lo incitaba a asesinar, degollar, liquidar, eliminar, exterminar, cualquier ser vivo que crispara su irascible mentalidad.
Sus inicios fueron con animales, empezó con los perros del vecindario, aquellos que por las noches gruñían y  le impedían conciliar el sueño. Ottis cogía aleatoriamente un cuchillo del cajón de la cocina, atrapaba a los cánidos y los degollaba lentamente, disfrutando de aquel festín de ladridos de sufrimiento y de ese liquido rojo aun caliente que tanto adoraba.

Marcus.

2 comentarios:

  1. no m'ho puc creure!!!!! i love youuuu marcus, et trobu a faltar burru.
    m'agrada molt el text senyoret!

    PD:esperu que estiguis estudian molt!
    PD2:no em diguis nuri per aqui o menfadare.

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  2. bonita sangrienta historia, aunque este no es mi estilo, me he quedado con ganas de más.
    :)

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